El Adviento es el tiempo de preparación pero también un tiempo para sopesar el porqué queremos que Jesús venga a nacer en nuestra vida. Marca el inicio del Nuevo Año Litúrgico católico, uno de los tiempos litúrgicos más bonitos que la Iglesia nos regala para que organicemos nuestra casa, nuestro Centro, preparemos el cuarto y la cuna para recibir la llegada de Jesús. Es un tiempo corto y a la vez largo. Corto si lo vivimos sin más, como si no pasara nada. Largo, suficiente, atrayente si hacemos de cada día la posibilidad de acercarnos, adentrarnos al ministerio.

Adviento viene del latín «ad-venio», que quiere decir «venir, llegar» y dura cuatro semanas, cuatro domingos. Este año, 2020, comenzó el domingo 29 de noviembre.

El lunes 30 de noviembre encendimos la primera vela de nuestra Corona de Adviento, hicimos la oración correspondiente utilizando un pasaje de la Biblia y finalizamos con algunas canciones.

La Corona de Adviento está formada por una gran variedad de símbolos:

  • Forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe terminar.
  • Ramas verdes: Verde es el color de la esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas.
  • Cuatro velas: Son la luz que indican el camino, es símbolo de Cristo, la luz del mundo.

Con amor y esperanza esperamos tu llegada, Señor.